15.5.11

Carta a un amigo








Amigo mío

Hace tanto tiempo que no te escribo una carta. Como sabes mi vida dio una vuelta de 300º. Mi sistema nervioso llegó a un punto que no pudo seguir mas sin tener una ayuda médica. Y yo oyendo a todos los amigos, que yo aguanto, que soy fuerte. Eso es lo que yo muestro, ser una mujer fuerte. Pero no te creas, uno es fuerte hasta un día y ese día llegó y tuve que pedir ayuda a mi médica de cabecera.
Sabes están pasando cosas todas al mismo tiempo y siento que cada vez  estoy más liada, quiero hacer las cosas y no se por donde comenzar. No tengo ganas de nada. Me olvido hasta de mirarme al espejo cuando me levanto. Es que me da miedo.

Mañana voy entrar otra vez en el quirófano, es una intervención hecha en ambulatorio pero lo de tener que ser hecha con anestesia general me asusta. Ya sabes que siempre me asustaron más las anestesias que las operaciones, te acuerdas lo que yo lloré antes de ser operada la segunda vez?

A esta hora vas en la alta mar, espero que pases bien el viaje, ya sabes cómo me preocupo por ti. Cuando llegues a tu casa, abrirás el correo y encontraras mi carta. No será una carta perfumada como a ti te gusta pero mientras la lees vas sentir algo en el aire. Es mi pensamiento! Mi pensamiento bien positivo también para ti y toda mi ternura.

Un beso amigo mío,

Flor

4.5.11

Carta de un enfermo seropositivo





  
Tantas sendas recorrí, tantas estradas, tantas calles, tantos rincones… hasta que un día me encontraste!




Hace algunos años, pocos, yo estaba desorientado sufriendo, había huido de mi casa, dejé mi madre llorando… Tanta incomprensión! Desde muy pequeño mis padres nunca supieran entenderme. De niño, mi maman como había querido que yo naciera niña, me trataba como si lo fuera de verdad, me confundía. Llegaba a vestirme con vestidos que ya los habían comprado antes de yo haber nascido, decía que quería que yo fuera una mujer. Nascí hombre!! Cuando mi papá llegaba en casa todo se transformaba! Yo era su hijo adorado. Cuando jugaba en la plaza cerca de mi casa, me gustaba más jugar con las muñecas de mis vecinitas y hacer de maman. Siempre me decían “Antoine, tú serás la madre, yo seré el padre!”. Las vecinas decían que yo parecía una niña de tan bello que era. Cuando me fui a la escuela todo mejoró pero en mi cabeza solo había confusión. Hasta que un día, como yo no conseguía estudiar, siempre estaba triste, siempre llorando, no quería salir de casa, mis padres me llevaran a un psicólogo. Me acuerdo que tuve que ir allá muchísimas veces hasta que el médico dijo a mis padres que el problema que yo tenía era que yo era homosexual. De tanto desearen que yo fuera una niña, todo mi cerebro se transformó y solo aceptaba cerca de mí los jóvenes de mi sexo.
El mundo desmorona!




Mis padres se separaran, yo me quedé con mi madre y de ahí por delante mi vida se convirtió en un infierno.

Hasta que un día he dicho una basta a todo, salí de casa creyendo que mis problemas terminarían. Todo quedó peor! Lo que encontré fueron amigos que estaban casi en las mismas condiciones que yo, droga, prostitución, mucha bebida, robo, dormir por bajo de los puentes, frecuentar barrios que antes ni sabía que existían. Entonces empecé a relacionarme más íntimamente con algunos de mis compañeros de desdicha. Las noches las pasaba en el bosque y ahí encontraba mucha gente de todo tipo. Los tiempos fueron pasando y mi persona cada vez más perdiéndose por entre los árboles centenarios que si hablaran tanto que tenían que contar… Empecé a verte por detrás de esos árboles como si fueras una serpiente, mirándome, hechizándome, haciéndome señas, eras deslumbrante. Sentía que algo se pasaba, que querías decirme algo pero dejaba de verte, te buscaba y ya no te veía. Hasta que un día te quedaste y me abrazaste. Fuiste tan gentil, tan dulce conmigo. Que bella eras, me dejé dormir en tus brazos. Fueran pasando las noches hasta que un día, empecé a sentirme muy mal, no tenía fuerzas, no tenía ganas para nada. Mis “amigos” ya no me hacían caso. Te buscaba y dejé de verte. Te habías ido.
Tanto que me avisaran para tener cuidado, para protegerme, para usar preservativo! Yo tenía muy poca información sobre lo que era esa enfermedad! He sido tan negligente!

Me doy cuenta ahora que me estoy muriendo que tú sigues deslumbrante y te siento a mi lado arrimada a mí, te siento dentro de mí, mi piel sigue quemando. Solo ahora me dices tu nombre, porque no me has dicho antes que te llamabas SIDA?!

Autor:  Flor 



3.5.11

Escalera color Rosa

Livraria Lello-Porto



Cuando te vi llegar a mi vida fue como si todo a mi alrededor se transformase de color rosa!




Me sentí de una forma que jamás yo me sentí en toda mi vida. 


Ya me habían dicho que cuando una está feliz con la vida y que ve todo rosado y hasta me dio miedo porque yo me quedé así. Me miraba al espejo y lo veía de otra forma, yo estaba distinta, bella, alegre con un brillo en mis ojos que creí que las luces estaban encendidas. Todo me parecía más lindo, conseguía pensar de una manera más divertida, yo me sentía divertida. Empecé a desear volver a estudiar, tenía mucha gana de saber y conocer cosas nuevas. Me acuerdo de tiempos atrás que me decían que ya era tarde para estudiar que eso era cosa de la gente más joven. 



Uff! me han dicho tantas cosas!



Me decían que yo debería estar un poco loca, que debería mirarme al espejo, que debería tener más tino, que mi edad ya era otra y que hablaba como si yo no tuviera barreras de nada. Que barreras? Pues que era casada, que tenía hijos, que tenía mi casa... Me sentí tan mal! Que es lo que querían, querían verme mal, en bajo, deturpaban mis palabras, todo lo que yo decía que no tenía sentido, ponían dificultades donde no las había, se reían de lo que yo hablaba, minimizaban mis anhelos, mis ansiedades, mis deseos de cambiar de vida. Hasta los amigos ponían palabras en mi boca de cosas que yo JAMÁS había dicho y ni pensar en decirlo. Llegaron a ser rudos conmigo parecían que les gustaba verme infeliz, me hacían daño, me molestaban y yo siempre esperando su perdón, siempre dando la otra faz, siempre quedándome más encogida en mi rinconcito, algunas veces hasta lloraba. 



Lloraba unas veces de tristeza, otras de rabia y buscaba fuerzas e iba buscando fuerzas... Sentía que no era amada, que no era querida, que nadie me mimaba.



Fue cuando un día paseando por la ciudad de Oporto, pasando por las calles, entrando en unos almacenes, mirando todo con tristeza, los euros cortos, miré aquella librería y entré para mirar los libros y de seguida me vino a la memoria un titulo que un amigo me había aconsejado, lo busqué, lo fui buscando, no lo encontré. Como no me acordaba del nombre completo me daba un poco de vergüenza de preguntar a alguien y me quedé por allí, a veces ya sin saber lo que buscaba, pero me gustó de estar en esa librería, siempre me había sentido muy bien entre los libros.



Tenían cafetería, me tomé un café y sentí que alguien me estaba mirando y lo reconocí. Era Miguel, ese bello hombre que yo conocí en la net, solo lo conocía a través de una foto que habíamos cambiado tiempos atrás. Nuestro relacionamiento de una buena amistad había sido tan intenso y habíamos quedado en que, quién sabe algún día nos encontraríamos. Él es escritor y poeta y venía muchas veces a la ciudad de Oporto. Nos hablamos, que contentos nos quedamos!, que casualidad encontrarnos sin saber el uno del otro porque hace algún tiempo que ya no éramos tan íntimos... Yo no paraba de sonreír de felicidad, porque de verdad este amigo había sido, en secreto, durante algún tiempo mi amor platónico. Estuvimos como cerca de una hora hablando mucho más de mí, él me dio algunos consejos y me enseñó algunos caminos a seguir. 



De seguida le he dicho que estaba buscando un libro, él me hizo saber que ese tipo de literatura estaba en otro piso y nos fuimos hasta la escalera. La librería quedaba en un edificio muy antiguo y cuando la miré, la vi color rosa!! Que linda escalera!!! Tenía muchísimos peldaños! Entonces nunca más me voy olvidar de sus sabias palabras: "Mira Orquídea, esta escalera es como nuestra vida. Si tú estás feliz la ves color rosa, si tú estás triste la ves color gris. Comienza a subirla peldaño a peldaño, tiene muchos peldaños, verdad? Súbela de espacito, no mires hacia atrás, lo que se quedó atrás no te importa. Verás que cuando llegues al último peldaño, tu vida será distinta porque tú cambiaste tu manera de ver la vida. No te apresures, deja las prisas... No te enfades, va de pasito a pasito. Aprovecha, súbela ahora que la estas mirando color rosa, sube..."



Todavía no llegué al último peldaño, pero ya me siento mucho mejor.



Y aquí estoy, queriéndote mucho querido amigo!! Me siento muy feliz! 



Gracias por tus palabras.







(Los tiempos de la violencia de las palabras y violencia psicológica ya se fueron! Ya no miro hacia atrás.)



Autor: Flor




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